Curriculum e Innovación Educativa
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Planteamiento de lectura No. 7 “El cambio educativo desde el centro escolar: El papel del profesor en el cambio”.

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Mensaje  javier garcia pardiñas Dom Ene 08, 2012 1:10 am

[justify]Planteamiento de lectura No. 7
Elaboró: Francisco Javier Garcia Pardiñas.
“El cambio educativo desde el centro escolar: El papel del profesor en el cambio”.

Entre los cuatro muros de los centros escolares se desarrolla a través del tiempo, un sistema de relaciones horizontales y verticales entre sus actores: Alumnos, Maestros, Padres de Familia, Trabajadores, entre otros. En ese sistema hasta cierto punto es lógico que los alumnos “conozcan” perfectamente a todos los maestros del centro: los que les imparten clase como los que no lo hacen. De esta manera nos califican como buenos, regulares o malos maestros, solo por señalar alguna tipología presente en el imaginario escolar.
Al plantear esta tipología, me interesa vincularlo al título de este escrito, en los siguientes términos: en nuestra historia como docentes vamos forjando una imagen sobre el conjunto de alumnos a los que les damos clase que nos marcará de alguna manera en nuestra vida. Así que la pregunta que se me ocurre es ¿Quiénes hemos forjado la imagen de ser buenos maestros, somos por ello docentes innovadores y reflexivos; y lo contrario la imagen de un mal docente nos ubica como docentes pasivos, acríticos, tradicionalistas?
De acuerdo con Libedinsky las propuestas de innovación emergentes son originadas por los docentes que al crearlas una de sus características básicas es que rompen y representan una oposición con las prácticas vigentes consolidadas. Así que al reflexionar sobre nuestra labor y la imagen construida ¿podemos asumirnos como docentes innovadores?, seguramente no, en su generalidad, ¿Existen acaso estudios que hayan investigado el número de docentes innovadores en la educación?. El mismo Libedinsky cita algunas dimensiones para analizar –e identificar docentes creadores de- las innovaciones didácticas emergentes: docentes preocupados conocedores de su campo disciplinar, conocen plenamente a los alumnos, promueven la educación formativa completa de los alumnos, son abiertos a las críticas de los colegas, consideran y se preocupan por la opinión de los padres de familia, su labor ha trascendido innovando materiales didácticos y haciendo publica su producción científica, y finalmente, seducen a sus alumnos buscando la valoración de sus alumnos.
En el imaginario de los alumnos seguramente los buenos maestros poseen algunas de estas capacidades, pero no creo que todas pero también a la inversa, seguramente habrá algunos docentes que se aproximen a ese imaginario considerando estas características, sin embargo el asunto es que pasa con aquellos docentes cuya imagen es negativa para los alumnos. Más concretamente, ¿si no somos docentes innovadores, como podemos convertirnos en docentes innovadores?.
Una de las cosas que desde hace mucho se toca en la formación docente es que en el proceso de formación existe un divorcio muy marcado entre lo que aprende el maestro en su época de estudiante y la “realidad que enfrenta en las escuelas”. Sabemos que cada situación problemática es contextual, específica y única. En consecuencia se nos demanda mayores saberes para poder responder satisfactoriamente los problemas que enfrentamos cotidianamente.
En las diversas posibilidades de allegarnos estrategias o recursos para enfrentar los conflictos, posiblemente el método de proyectos puede servir para este fin. En este sentido Perrenoud señala 10 bondades de esta propuesta, a saber:
1. Ayuda a la movilización de saberes y de construir competencias
2. Vincula los saberes escolares con las prácticas sociales
3. Ayuda a construir otros saberes
4. Nos plantea nuevos obstáculos
5. Provoca nuevos aprendizajes
6. Ayuda a identificar logros y carencias personales
7. Contribuye a la cooperación
8. Desarrolla la confianza en los alumnos, su identidad personal y colectiva
9. Nos hace mas autónomos
10. Nos forma en la construcción de proyectos
Nuevamente tendríamos que señalar si estas bondades nos hacen ser mejores o peores maestros sobretodo aceptando que su desarrollo en un proceso largo de autoformación y de formación colectiva.
Tenemos pues 2 propuestas que pueden hacernos ser mejores maestros y también motivar el cambio de los centros escolares hacia practicas innovadoras, no es un asunto fácil porque tenemos que empezar por nosotros mismos, haciendo una reflexión de lo que hacemos, de lo que enseñamos, de la forma como enseñamos y de nuestros motivos. Ninguna de las dos son recetas, la solución no es seguirlas al pie de la letra, debemos mantener una actitud reflexiva al adoptarlas y aplicarlas para mejorar nuestra acción. Una clave importante en esto es que documentemos nuestra experiencia para que pueda ser analizada en primer lugar por nosotros mismos y en segundo lugar por nuestros colegas, creo que si lo hacemos estaremos formándonos comunitariamente.

javier garcia pardiñas

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